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sábado, 29 de mayo de 2010

Hola,

Me llamo Isa Sola y soy una religiosa de Jesús-María. Nací en Barcelona y desde el 2008 estoy destinada en Puerto Príncipe, Haití.

El pasado 12 de enero, como todos sabéis, sufrimos el terrible terremoto que acabo con la vida de 300.00 hermanos nuestros y dejo más de 1,000.000 de heridos y refugiados en tiendas.

Parece que los medios de comunicación se han olvidado ya de esta tragedia… pero nosotros seguimos aquí, viviendo en tiendas de campana e intentando hacer lo más posible vida normal… pero realmente os tengo que admitir que no es nada fácil. Cada día moverse entre los escombros de las calles es difícil y duro porque nos recuerda a cada momento esos momentos de terror que nunca olvidaremos.

Hoy me dirijo a vosotros en nombre de todos los fieles y sacerdotes de mi Parroquia Sacre Coeur, en mi barrio de Turgeau. Bajo la parroquia murieron unas 30 personas que formaban parte del comité litúrgico que en esos momentos tenían una reunión. En la casa de los sacerdotes, al lado de la parroquia, estaban en ese momento 12 personas que también murieron bajo los bloques.



Se salvo solo el Párroco, P. Hans Alexandre, como por un milagro pues estaba entre los dos edificios. Solo Dios sabe la razón.

Desde entonces los fieles supervivientes celebramos la liturgia bajo un toldo o bajo tiendas alquiladas por cortos espacios de tiempo con las pequeñas aportaciones de cada uno. Pero no podemos estar siempre así y por eso, me dirijo a vosotros en nombre de P Hans y de todos los fieles para pediros ayuda económica para poder comprar carpas grandes para cubrir el altar y los bancos donde nos sentamos y protegernos tanto del sol como de las lluvias que ya han empezado.

Quizás algunos de vosotros os preguntéis por que solicito esto para la Parroquia. Y os puedo decir el motivo, tanto el gobierno como las organizaciones internacionales que están ayudando a Haiti, están preparando un plan de reconstrucción de la capital. Pero las Iglesias, hasta que se recoja dinero suficiente para la reconstrucción, estamos así, al aire, sin otra solución. Y la gente en estos momentos tiene sed de Dios, tiene necesidad de acudir a la Iglesia, de rezar, de celebrar su fe y agarrarse a lo único que les queda y que les mantiene: Dios. Si en algún lugar he comprendido lo que es tener fe, es aquí en Haití. Y he comprendido la necesidad de mantenerla, fortalecerla y hacerla crecer porque es lo que les mantiene fuertes ante las tribulaciones, la que les permite sonreír a pesar de tanto sufrimiento, la que les da coraje para seguir haciendo vida normal sobre los derrumbes del 12 de enero y seguir caminando. La Iglesia es realmente una Madre donde los haitianos se cobijan diariamente y es necesario que podamos favorecer esta acogida a todos los que buscan, piden, claman, lloran y agradecen…

Todo este milagro que veo cada día entre los haitianos es el que me empuja a escribiros en su nombre para pediros vuestra colaboración: Ayudadnos a comprar las carpas donde podamos celebrar nuestra fe y mantener nuestra esperanza y nuestro coraje. Todos somos Iglesia, ayudadnos a reconstruirla!!

Gracias por vuestra colaboración!



Isa Sola RJM

miércoles, 12 de mayo de 2010

Desde Haití, Zaloa nos escribe

Zaloa, una voluntaria de Bilbao, hace unos días que se fue a Haití y nos cuenta lo que ha visto y con lo que se ha encontrado.
                                                                                                                        
                                                                                                                       Haití,   10 de mayo de 2010
“Hola a todos,

Visteis la luna ayer por la noche? Estaba preciosa!
Me gustaría deciros que las cosas por aquí van muy bien, pero la realidad es bien distinta.
La cosa por aquí esta bien fea. Todo un país devastado por el terremoto. Puerto Príncipe ya no es una ciudad. No quedan muchos edificios en pie. Solo hay escombros y tiendas de campana por todas las esquinas.

El parlamento, la catedral, los bancos, los supermercados, las iglesias, colegios, las casas, hospitales... todo destruido. La gente todavía está en estado de shock.

Las réplicas todavía sacuden el país, y desbaratan la recuperación de toda una población. Muchas personas han perdido sus hogares y quienes tienen la suerte de tener todavía un techo sobre sus cabezas no se atreven a dormir dentro. Lo hacen fuera, delante de sus casas. También hay miedo a la violencia y al pillaje. Pero sobre todo, muchos haitianos me hablaron de su sentimiento de estar abandonados. No se les informa acerca de lo que les ocurrirá o lo que recibirán. No saben a dónde ir.

Todavía no se puede hablar de RECONSTRUCCION… lo que dicen llamarse "campos de refugiados"… es muy impactante. Las condiciones en las que sobreviven miles de personas hoy son vergonzosas. En las zonas de concentración, hay tal hacinamiento que las personas literalmente viven unas encima de otras. He visto gente durmiendo en el suelo, con sólo una sábana sobre sus cabezas como único cobijo. La gente lo ha perdido todo y algunas personas realmente se ven obligadas a comprar las lonas de plástico ellas mismas. Una situación así, no puede tolerarse. Lo que es más, las primeras intensas lluvias ya han empezado. Huele muy mal, puesto que no hay lavabos, sino letrinas. La falta de abrigo y de higiene representa un peligro no sólo en materia de salud pública, sino que también supone una intolerable violación de la dignidad humana de todas estas personas…”

          Zaloa Rentería

lunes, 12 de abril de 2010

Carta de Isa Sola

Hola a todos! Después de este descanso de Semana Santa, quería empezar con un mensaje de alegría, de resurreción, de salvación..., y que mejor mensaje que esta nueva carta de Isa que nos transmite que en medio de las desgracias y el sufrimiento está el amor y el amor salva, el amor da VIDA, HAITÍ hecha pedazos... da VIDA

Hoy estaba nuevamente recordando que todos los lugares por los que pase ese fatídico martes 12 de enero, desde la mañana en misa en Sacre Coeur, pasando por el Ministerio de Educación y por la central de MINUSTAH (ONU), todos esos lugares se hundieron con el terremoto matando a todas las personas que estaban en ellos... excepto el último, mi casa.


Por cierto, que mi casa se ha considerado, tras su evaluación, oficialmente “insegura, no restaurable” y esta lista para ser destruida. Pero me salvo la vida. Como creéis que entiendo esto? Creer lo que queráis, cada uno desde sus creencias, sea lo que sea,... es fácil entender que nunca veré mi vida como antes?


Mi corazón esta aun roto, he perdido peso, fuerzas y alegría en mi cara. No es que no sonría, es que no me sale de dentro. A veces me aun cuesta respirar, siento temblores varias veces al día, veo aun con cierto miedo los techos y tengo imágenes horribles imborrables en mi memoria que vuelven una y otra vez. Pero desde esta situación, os prometo que lucho por encontrar signos de consuelo y esperanza.
Voy a contarte las cosas que me han consolado un poco al recordar todo lo sucedido.


Bueno, sin duda, mi mayor consuelo es que estamos las cuatro vivas: Vivian, Gardyne, Middia y yo. No podemos estar juntas porque estamos heridas en cuerpo o en el alma, pero estamos vivas. Y eso es algo que nunca había valorado tanto. Se que me perdonan por lo que hice o no hice con ellas y mi corazón va encontrando la paz poco a poco.


Otro consuelo fue... el abrazo de mi amiga Leide, cuando la busque en su casa al poco del terremoto y la encontré en el suelo de la calle junto con la gente, cantando y rezando. Pensé que estaría muerta debajo de la Iglesia y cuando la encontré viva, la abrace fuertemente para sentir hasta sus latidos. Ese momento me abraza el alma todavía. Porque creo que fue el comienzo de una amistad especial. Nunca había empezado una amistad con un terremoto, claro... por eso es especial. Desde ese dia, me ha llamado cada día, ha compartido lo poco que tenia conmigo y me ha dado las fuerzas que yo no tenia. Es mucho mas fuerte que yo y me ha sostenido cuando yo me arrastraba.


Otro fue sentir el vinculo tan fuerte que se había creado con los jóvenes a los que estuve curando en el hospital los primeros días, jóvenes amputados a los que cada día tenia que hacer horribles y dolorosas curas. Pensé que me odiarían por el insoportable dolor que les cause. Y cada vez que he vuelto al hospital a ver como seguían, se les encendía una sonrisa maravillosa y me alzaban los brazos esperando que me acercara a abrazarles y me decían que me echaban de menos. Sin saberlo ellos me han curado mas a mi que yo a ellos. Eso me da motivos para seguir viviendo por esta gente.


Eso me hace intuir que quizás de algo tan horrible pueda brotar algo hermoso?
Quien cura a quien? Quien salva a quien?

Quien nos puede dar lo que nos falta? Quien libera a quien del sufrimiento?Me acuerdo de esa canción mas veces. (Luís Guitarra, Quien)


Otro consuelo que he tenido ha sido al llegar a Estados Unidos, me encontré en la habitación que me habian preparado una cruz de madera en la mesita de noche. Madera de Bethlehem, blanca suave, redondeada y de la medida de mi mano, para acariciarla y adaptarla a la forma de mi mano y poderla llevar fácilmente a cualquier parte. En un papel había junto a ella explicaba el poder curativo de esa cruz en momentos de dolor: si no puedes rezar no importa, agárrala, acaríciala, siéntela en las manos y déjala que ella misma desprenda su efecto curativo.
Así lo hago cada día y a veces me hace saltar las lagrimas, pero es como si la suave madera las absorbiera.


Cuando la tomo recuerdo cada momento con un dolor que no se describir, pero me acaricia y suavemente me transmite el amor que ha querido mantenerme con vida inexplicablemente. No entiendo pero me acompaña en el sinsentido. Me hiere pero siento que comprende cuanto duele.


Me he dado cuenta que desde que la encontré en la habitación en Washington no la he soltado y la necesito.
No hablo, no rezo, no canto.
Solo la aprieto entre las manos. Y digo nombres.
De los que se fueron, de los que se quedaron, de los que aun no sabemos si se fueron... de los que me salvaron.
Hoy hace dos meses del terremoto.
Y después de todo me doy cuenta de que lo mas importante en momentos limites como estos, es el amor. He perdido casa, amigos o lo que sea. Pero lo que no se destruye es el amor. Los que me aman y los que amo. Esto es lo que me mantiene con vida. Eso es lo que me salva cada día de la muerte de la desesperanza.


Un abrazo. Isa

martes, 2 de marzo de 2010

Un día en Haití

Quiero compartir con todos vosotros estas noticias a pie de terreno que hemos recibido de Miguel Angel Guerrero, psicólogo de Medicos del Mundo que se encuentra actualmente en Haití.


Puerto Príncipe, 1 de marzo de 2010

“…Mañana de nuevo reunión con el ministerio de salud. Al menos poco a poco se va viendo al gobierno participando en algo porque hasta ahora estaba desaparecido, también es normal sabiendo que se derrumbaron 13 de los 16 ministerios que había. La ciudad está recuperando su viejo pulso, los edificios derrumbados se han mimetizado con el ambiente general de caos que reinaba previamente en la capital y forman parte de la vida cotidiana de la gente. Tienden su ropa lavada encima de ellos, se han creado caminos para pasar, los puestos de comida y ropa se despliegan a sus pies y la gente intenta recuperar cualquier material que pueda servir.

Ha comenzado a llover y eso va a complicar mucho las cosas. Se sigue sin dar solución a los campos de desplazados improvisados ¿cómo puede ser posible? muchos de ellos están construidos en zonas inundables, en cauces de ríos secos, ahí donde se puede, por lo que el riesgo de una nueva catástrofe si se dan lluvias torrenciales es importante, la vulnerabilidad no puede ser más extrema. A todo ello se le une las posibles epidemias y, sobre todo, la desesperación e indignidad de la gente por tener que dormir debajo de la lluvia. Creo sinceramente que esto es un polvorín que tarde o tempranos va a estallar. Haití va a volver a salir en los telediarios, se están dando todas las condiciones para ello.

El comienzo oficial de las clases es el 8 de marzo, el gobierno a pedido a las escuelas tanto públicas como privadas que acojan a la mayor cantidad de niños posibles (calculan que más de la mitad de las escuelas están caidas), ellos corren con los gastos de los profesores.
...
Nosotros en Petit Goave seguimos con las clínicas móviles. Mis compañeros no ven nada relacionado con el terremoto, sino que lo que ven es la extrema pobreza y la falta total de un sistema de salud. El otro día contaron que vieron a una chica joven en una de las zonas rurales que estaba embarazada, se la veía feliz y con ganas de tener ya al niño. Le dieron un kit de parto limpio de la FNUAP y hablaron con ella sobre ciertas recomendaciones del parto. Dos semanas después volvieron a la misma zona y se encontraron con la madre de la chica. Tanto el niño como ella habían muerto en el parto, tuvo una hemorragia y no había forma de pararla ni posibilidades de llevarla al hospital. Ayer mismo en otra clínica móvil vieron un niño que bajaba en burro con su madre que no llegó a tiempo a la consulta, el niño se murió por el camino, desnutrido. A quienes hemos estado en Haití con las Luritas ya nos suenan estas historias porque ellas las cuentas a docenas, es la dureza del país, es la emergencia que ya existía previamente al terremoto pero no suscitaba el interés de la prensa mundial. Ahora los hospitales están llenos de médicos pero ¿qué pasará cuando se vayan? todo tiene fecha de caducidad, y, o se trabaja para reforzar al gobierno y al país desde dentro o lo que estamos haciendo ahora será una simple tirita en comparación con la gravedad de la situación ya previa al terremoto, y lo que es peor, habremos dejado a la gente con la miel en los labios.”

Gracias a personas como Miguel Angel, que están allí entregando su vida, podemos a tantos kilómetros de distancia sentir y compartir el dolor que está sufriendo tanta gente.
Por todos ellos nuestra oración llena de Esperanza y Vida.

jueves, 25 de febrero de 2010

Comunicación con ISA

Hola a todos,

He conseguido un modem y estoy casi en la calle, literalmente hablando. Tengo montones de mensajes de animo, de apoyo, de solidaridad. No puedo contestar a cada uno. A muchos de los que me escribís ni siquiera os conozco ni me conocéis, pero agradezco vuestra cercanía. Me emociona leerlos y saber que tantas personas sois capaces de entender el dolor de esta catástrofe.

Me estoy tomando ahora la vida con mas calma. Aunque realmente no sé si llamarlo calma o es que voy perdiendo fuerzas. Las urgencias del primer mes ya van pasando. La gente empieza a intentar hacer vida normal y eso, nos dicen que es buena señal. Aunque la ciudad sigue viéndose desolada, destruida y llena de organizaciones intentando ayudar.

A mi me está costando más. No sé cómo es vida normal para mi. Cada día hay algo diferente y se va haciendo camino al andar, como dice Machado. Me dedico más a logística, a hacer de enlace, a buscar alimentación, medicación y llevarla donde me lo piden, hago de chofer a los médicos para llevarlos a los hospitales donde trabajan, llevo a enfermos a hacer radiografías o análisis donde lo necesitan, busco especialistas que pueden tratar casos concretos y cosas por el estilo, de aquí para allá todo el día con el coche. Nada en concreto y todo en general. Donde me llaman voy y me siento útil porque puedo hacer cosas que los que vienen de fuera no pueden, tanto como traductora, como chofer, como de mediadora. Y está bien pero mi vida sigue en esa confusión de que no sé cómo va a seguir, a qué me voy a dedicar a partir de ahora, a quién, cómo, desde dónde...

Lo de tener casa propia, sé que me va para largo, a parte de que me parece un lujo. Primero porque tengo miedo a entrar bajo techo todavía y segundo porque hasta que construyamos, hasta que decidamos donde y para qué... Nos hace falta tiempo.

Los religiosos nos empezamos a reunir para hablar sobre esto mismo, como organizarnos, cómo llegar a la gente, donde ubicarnos, para hacer qué... es un interrogante todavía, pero me consuela ver que más o menos todos estamos igual. Y lo más impresionante en este momento y en estas circunstancias es esto, que todos estamos igual. No ha tocado más los pobres que a los ricos, todos estamos en la calle, sin saber, igual el gobierno, que la Iglesia, que los religiosos, que el pueblo llano. Esto es una experiencia muy honda para mi. Y ahora más que nunca entiendo a Juan cuando escribe: “La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros”. Ahora es tiempo, es la oportunidad de acampar entre el pueblo; no es que estemos con ellos, es que estamos como ellos y saber ésto me hace comprender más que nunca lo que sabía con palabras del misterio de la encarnación. Cuando yo decía que quería estar entre ellos, como ellos, con ellos... no sabía lo que me decía ni lo que realmente suponía. Qué fácil era decirlo y qué difícil es vivirlo. Desde que he perdido mi casa, mi comunidad, mi trabajo, algunos amigos… qué distinto es leer la Palabra.

En el encuentro de religiosos del otro día constatamos la fragilidad psicológica en que está la gente ahora y la nuestra propia. Hemos de seguir acompañando al pueblo pero somos acompañantes heridos y debemos curarnos nosotros si queremos ayudar a los demás. Me cuesta reconocer mi fragilidad en este momento de tanta necesidad pero es así. He intentado seguir trabajando como todos los que están viniendo a ayudar, hacer lo que toca en estos momentos de tanto dolor y desorganización general... pero se me acaban las fuerzas y cada día me siento más débil. Necesito ayuda y la he pedido. Mi congregación me anima a ir a Estados Unidos a descansar, reponerme y curar un poco mi alma. Iré a ver a Vivian, mi compañera de comunidad que se rompió el brazo en el terremoto, a mi provincial Eileen y a mi hermano Javier que va a venir a verme unos días. Estaré allí un par de semanas y volveré. Me dicen que debo hacer terapia. Todos los religiosos que hemos estado en el terremoto tenemos que hacer terapia y nos están animando a hacerlo y facilitándonos los medios para ello. Cada uno tiene una historia a cual más impresionante y más dura. Si las conociera todas no sé si podría digerirlo. Siento que absorbo todo el dolor que veo a mi alrededor y me pesa como una roca en mis espaldas. Tengo dentro todo lo que he visto y vivido, registrado en mi mente como a fuego. Aun tengo miedos, dolores de cabeza, palpitaciones, insomnio... como todos. Y no puedo ayudar a los otros si no me ayudo a mi misma.

Sé que es un privilegio que no tiene todo el mundo el poder ir a Estados Unidos para que me acompañen y me ayuden, pero creo que lo debo hacer. Me cuesta dejar esto, pero ahora estoy demasiado baja para seguir trabajando, no tengo fuerzas. Mi cabeza quiere pero mi cuerpo, mi ánimo no me siguen. Así que posiblemente me vaya el próximo fin de semana.

Gracias de corazón a todos los que conociéndome o no, me habéis escrito y animado. No he podido leer todo porque no tengo Internet y cuando lo tengo me encuentro 200 mensajes y no tengo tiempo de leerlos todos con tiempo y calma, pero lo que sí sé es que tengo muchos amigos y muchas personas a mi lado y eso ha sido muy bonito e importante.

Gracias de verdad. Dije en mi otra carta que estaba derrumbada, pero no, no me derrumbo; quizás porque cada uno de vosotros “no me lo permite”.

Que nadie se preocupe. Seguiremos adelante. Mi vida está más vinculada a Haití y aunque no tengo ni idea del cómo, seguiré viviendo y trabajando por este pueblo, con este pueblo y como este pueblo. Aquí seguiré, mientras Dios lo quiera.

Un abrazo bien fuerte a todos

Isa Sola rjm

jueves, 4 de febrero de 2010

Isa nos escribe

Hola a todos,

estoy un poco aturdida, cansada y triste pero voy a intentar escribir algo porque sois tantos los que me estáis apoyando en este momento que es lo menos que puedo hacer...

Hemos vuelto a Gros Morne a descansar, porque estamos muy cansadas...creo que cada vez aguantamos menos, bueno, yo menos que Jackie y Britany me parece.

Todo esto es tan dantesco que se que tardare años en digerirlo... pero pido que algo bueno salga de esta catástrofe, no sé que, no entiendo por que...pero necesito tener un agujerito de esperanza para poder seguir viviendo después de todo lo pasado hasta ahora...

Al principio fue el encuentro con la muerte cruda y dura, después los heridos, ahora somos los supervivientes refugiados....y todas las consecuencias que va trayendo un terremoto. Nunca se piensa en ello hasta que te toca en tu carne.

Necesito seguir vislumbrando por donde seguir...estoy perdida, como tanta gente, sin casa, sin comunidad...eso es lo que me hace sentir más cerca de ellos, que estoy pasando lo mismo aunque sin que me hayan cortado una pierna, y sin haber perdido a nadie de mi propia comunidad.

Hay comunidades religiosas que han sido golpeadas duramente. Las Hijas de María han perdido a 26 hermanas, incluido el Consejo General, los salesianos a 3, las Hijas de la Caridad a 1, los monfortianos a 11 seminaristas y 1 sacerdote... No sigo...

Después de colaborar en el Hospital Sacre Coeur, como vinieron muchos equipos médicos potentes y bien organizados, de estados Unidos, Francia, Jamaica...y dado que donde estoy alojada con mi tienda de campaña hay un grupo de religiosos que han venido de R. Dominicana a colaborar, me integre en su grupo que trataba de llegar donde nadie había llegado... decidimos llegar a la parte de la ciudad que sube por la montana en una zona llamada Martisan. Es una zona de chabolas de bloques que forran la montana de una forma increíble... No hay acceso con coche, solo hasta cierto punto, luego toca a pie... Nos dijeron que había muchos heridos arriba que no podían bajar al hospital por la dificultad de la bajada. Y que llevaban dos semanas así... empezamos el ascenso y yo me quede aterrada. (mandaré fotos cuando las tenga..) Todas las casas están destruidas y hay que escalar entre bloques para subir. Pero la gente sigue ahí, encima de sus casas, muchos de ellos porque nos decían que debajo de las ruinas estaba su mujer, o sus hijos o su hermana.. y no querían dejarlos..Empezaron a salir heridos por todas partes, sobre todo niños... cabezas con brechas sin curar, piernas rotas sin entablillar, brazos rotos o dislocados, heridas infectadas abiertas... eso de cerca. Si levantabas la vista ves dos colinas totalmente destruidas, como si una batidora las hubiera revuelto. Me quede sin respiración. Baje la mirada y solo vi miradas tristes de niños heridos que seguían haciendo su vida como podían con esa brecha abierta o esa herida infectada... Bajamos a un hombre con la pierna grangenada. Amputación segura, pensé yo, ya me lo se... Un hombre paralitico, una mujer con la pelvis rota, una mujer embarazada de seis meses con amenaza de aborto y con el brazo roto.

Creo que estuvimos más de cuatro horas pasando por las casas haciendo curas... vimos a bastantes que necesitaban ir al hospital y bajamos a los que pudimos y que nos parecían más urgente. No todos...Era demasiado difícil moverlos y no teníamos los medios para hacerlo bien...

Pedí ayuda a las Hijas de la caridad y ellas llamaron a un grupo de bomberos españoles que vinieron para rescates difíciles y bajaron a otros tantos.

No me acostumbro a ver tantas casas destruidas, tanta gente durmiendo en la calle y en tiendas improvisadas con telas y palos.

Cuando me encuentro en mi tienda de campaña durmiendo sola, me digo a mi misma: Vaya cambio, isa, antes vivías con tres personas en una casa tan linda, y estábamos tan a gusto las cuatro, y ahora estas sola en una tienda de campaña. Vivian a punto de ser operada del brazo, Middia recuperándose en su casa de su fisura de femur y de todas las magulladuras tras estar cuatro horas bajo los escombros, Gardine superando la muerte de su hermano en la comunidad de Gros Morne... y yo aquí. Como puede cambiar la vida en cuestión de un minuto? Solo Dios sabe.

Las calles a partir de las seis de la tarde se cierran y se vuelven dormitorio.

La mayoría de edificios, escuelas e iglesias todavía tienen los cadáveres debajo y toda la ciudad sigue oliendo a muerte, aun después de tres semanas.

Las filas de gente para recoger la alimentación del WFP con ayuda de los camiones de la ONU pueden ser de varias horas de espera o de varios Km. Pero quiero que se diga que aunque lentamente y aunque aún no se llega a todas las zonas, se está haciendo bien y con orden. O por lo menos es lo que yo he visto. Puede haber algún disturbio, pero no fuera de la normalidad en estas situaciones. La gente está nerviosa y hambrienta, triste y desorientada. Pero aun faltan muchas zonas por repartir alimentación. Puerto Príncipe es tan grande...

Porque la segunda parte del terremoto es el hambre. La gente empieza a ponerse a veces violenta porque tiene hambre.

A mi ya no me extraña nada, he experimentado que el hambre te puede empujar a hacer cualquier cosa.

La otra parte es la búsqueda de cadáveres y levantamiento de edificios, aunque es muy lento, es horriblemente doloroso. El que tiene suerte llega a localizar a su familiar muerto. La mayoría no se reconocerán o ni siquiera de descubrirán porque son demasiados los días que han pasado y ya están descompuestos e irán a las fosas comunes o se mezclaran con la basura.

Mi casa está demasiado agrietada para entrar, esta torcida, se han roto las tuberías y se ha hundido algo de forma que las puertas ya no cierran. Fue suficientemente fuerte para salvarme la vida. Pero no podría seguir viviendo en ella para agradecérselo ni aunque me dijeran de arreglarla... tengo el miedo muy dentro. Aun escucho el crujir de ese momento.

Mi parroquia, Sacre Coeur tiene 30 personas muertas debajo, que tenían una reunión. Aun están ahí a día de hoy (3 de febrero). Conocía a bastantes de ellos.

Los alumnos que deje debajo de la escuela a la que acudí primero también siguen ahí. El olor se siente en toda mi calle y en mi casa. No puedo mirar esa escuela sin que se me parta el alma. Creo que algo de mí se murió con ellos. Y no hay noche que no vea sus manos pidiéndome ayuda y gritándome... No hay noche que no vuelva a sentir el terror que sentí cuando se repetían las replicas y luchaba entre mi seguridad y las suplicas de ayuda de los chicos de la escuela.

No quedan escuelas en Puerto Príncipe. Yo diría que se han derrumbado todas... al menos las más importantes, las de religiosos todas, si queda una no la conozco.

Se han derrumbado todos los ministerios, el palacio nacional y la catedral. También el Obispo ha muerto... con su pueblo. Todo eso ya lo sabéis por los medios de comunicación y mejor que yo. Pero descubrirlo conduciendo por las calles es otra cosa. Se descubren mejor las consecuencias de todo ello. Se piensan tantas cosas...

Qué futuro nos espera??? qué siente esta gente que lo ha perdido todo??? ahora lo sé mejor que antes porque yo misma he perdido no todo, pero si mucho. Nada se sabe mejor que cuando se vive en carne propia.

Y siento una tristeza inmensa. Aun no me siento con fuerzas para hacer nada. Me refiero a tomar decisiones. Es muy pronto. Me siento muy débil y poca cosa. No haría más que llorar...

Me gustaría deciros que estoy animada, que adelante, hay que seguir, que la vida sigue y hay que luchar... y todo eso... pero no puedo mentiros. Estoy derrumbada.

Me decís demasiadas cosas bonitas en vuestros correos que no solo no me definen sino que hasta me duele leerlo porque no soy así. Y en medio de este desastre no me siento digna de recibir ni medio elogio.

Os agradezco vuestro apoyo y cercanía, vuestra solidaridad y cariño. Pero no sé si podéis comprender lo que me cuesta recibir esto en medio de tanto sufrimiento. Es como si yo recibiera un regalo mientras todo el mundo aquí sufre miseria, hambre y dolor... No puedo. Yo solo veo mi cobardía y mi debilidad. Y esa es la realidad.

También os tengo que reconocer que me cuesta rezar... me quedo callada delante de Dios y no sé qué decir... Espero lo hagáis por mi…. porque a mí no me salen las palabras. Lo único que he sido capaz de repetir alguna vez es: SALVA NOS, SENOR,!... SALVA A TU PUEBLO!!

Gracias por todo. Un abrazo a cada uno, Isa

Isa Sola rjm
PORT AU PRINCE
HAITI

lunes, 1 de febrero de 2010

Nazareth escribe...

Queridos amigos que seguís con mucho interés todo lo que aquí está pasando y queridos amigos que me habéis escrito desde el colegio del Cobre,

En Jean Rabel (el pueblo en el que estoy), estamos recibiendo miles de personas que vivían en Puerto Príncipe y que se han salvado, vuelven a sus familias pero sin nada. Allí ha quedado todo sepultado.

Hay muchos que han muerto, ya que era hora de clases y cursos enteros han quedado entre los escombros. Han muerto muchos jóvenes, muchos seminaristas, y sobre todo la Capital, Puerto Príncipe, está en el suelo...

Más de 8.000 personas han vuelto y ahora está la restauración de cuerpos y familias... edificios...y sobre todo la esperanza y la moral de este pueblo tan castigado pero muy enérgico para la lucha. Hoy en la misa del domingo no se cabía....

Los más pobres de este pueblo no pueden ni pagar los estudios a sus hijos en la capital. Estos ahora están aquí en Jean Rabel alojando a sus familiares que estudiaban o vivían en Puerto Principe y esto supone un fuerte gasto para gente que vivía con lo justo.

Un abrazo, Nazareth

domingo, 24 de enero de 2010

Impresionante testimonio de Isa Sola, rjm desde Haití


Puerto Príncipe, 23 de enero 2010

Hola a todos:

Primero, gracias a todos por tanto apoyo... Estoy viva, si, de milagro...No sé por qué…. Pero hay tanta gente muerta que siento que estoy muerta con ellos. No sé por qué estoy yo viva, me da rabia estar siempre entre los que tienen suerte... No sé qué quiere Dios de mi y de todo esto...

El terremoto me pilló en casa, en la sala de comunidad, con una religiosa a la que doy clase de español y con Gardine, la postulante. El temblor fue horrible, no nos manteníamos de pie y salimos como pudimos fuera y nos tiramos al suelo...El ruido era estremecedor... Oímos un gran estruendo y una nube de polvo y casquetes cayó sobre nosotras... No sé cuanto duró, yo diría que unos 20 segundos o más. Cuando paró, nos vimos cubiertas de polvo blanco...Yo me di cuenta que la escuela Secundaria de al lado de casa se había caído y se oían gritos y gemidos y...

La gente no sabía dónde ir, no sabía qué hacer, todo el mundo estaba aturdido... Yo que sé... No sé describirlo, pero pensé que en la escuela habría chicos dentro y fui. El polvo no me dejaba ver bien... pero vi varios chicos muertos y una mujer con las piernas cubiertas de bloques pidiéndome ayuda..., la cabeza abierta, las piernas prácticamente cortadas, pero no la pude sacar. Pedí ayuda pero nadie hacia nada, la gente no sabía lo que hacer... Debajo de los pisos que cayeron veía manos que salían pidiendo ayuda. Por lo menos vi 7 u 8 manos que se movían... Me acerqué a tocarlas y a decirles que iba a ayudarles, pero un nuevo temblor me hizo salir corriendo... Tenía miedo de que más bloques cayeran sobre mí. Miedo no, pánico. No sabía qué hacer, los chicos me pedían ayuda y yo si volvía me ponía en riesgo..., pero volví. No había espacio suficiente para que salieran, los bloques no les permitían salir. Me fui a buscar un martillo a casa y volví a romper bloques... No tenía fuerza suficiente pero abrí un poco y conseguí que una chica muy flaquita saliera. Todos me suplicaban que los sacaran, pero no pasaban por el agujero, era demasiado pequeño. Solo esa chica se salvó. El piso terminó de caer y murieron... porque ya no los oí más. La mujer de las piernas también murió al poco rato.

Me fui por la parte de detrás y encontré un chico metido de pie entre los bloques y los hierros... Me pidió ayuda, estaba hundido y había muchos cables de hierro a su alrededor. Yo sola no podía llegar, había un bloque sobre el que corría peligro de caer, se movía y los temblores continuaban... Salí varias veces corriendo con cada temblor, pero el chico me llamaba y suplicaba que no le dejara... Le estiré por los brazos pero era imposible, era muy grande y estaba muy metido. Los hierros no me dejaban llegar... Me dijo que tenía las piernas rotas pero que le estirara... que si metía las manos y le sacaba los zapatos podría salir. Me metí para sacarle los zapatos y me enganché con los hierros, pero se los saqué. Un hombre nos vino a ayudar, me estiró a mí y luego le estiramos a él. Las piernas totalmente rotas, aullaba de dolor... Me fui a buscar el coche y además de a él metimos a tres más. Todos desgarrados, ensangrentados, todos gimiendo...

Caos en la ciudad, ningún sitio a donde ir, todo bloqueado...Los dejé en el hospital Sacre Coeur, en el patio, porque el edificio amenazaba ruina. No podía hacer más, algo harían por ellos...

No pudimos llegar a casa, todas las viviendas caídas, mi calle destrozada, nuestra Parroquia en el suelo, las calles totalmente bloqueadas... Dejé el coche en los Monfortianos. La iglesia también destruida. Cadáveres por todas partes...

Caminé toda la noche en busca de Vivian (religiosa de la comunidad), que estaba en la otra punta de la ciudad. Cuando llegué a las 6 de la mañana se la habían llevado a otro sitio. Cogí un camión para llegar y seguir caminando. Luego a buscar a Middia (aspirante), la encontré herida cerca de casa, sin poder caminar. Busqué el coche e intenté juntar a todas y ponernos a salvo. Ningún hospital nos recibía. Muertos por todas partes... Inexplicable.

Después llegaron equipos de Estados Unidos para buscar vivos entre los escombros y recorrimos escuelas y universidades; no encontramos a nadie, el olor a muerto era insoportable...

He trabajado en el Hospital cinco días interminables... Todos, todos, todos, con piernas y brazos amputados, cabezas abiertas, desangrados... Hemos perdido a muchos sin poder hacer nada. Mi lucha estaba entre llorar o seguir aguantando para soportar el dolor de tanta gente… Nos llegaban a treintenas en camillas. Indescriptible.

Ayer dijimos que no podíamos más y vinimos a Gros Morne, donde hay otra comunidad de Jesús-María, a descansar un poco y pensar juntas que debíamos hacer.

No sé qué vamos a hacer...La vida ha cambiado para mi...

Gracias por vuestra solidaridad, apoyo, cariño... Todo eso me sostiene...

Isa Sola rjm

PORT AU PRINCE

HAITI

jueves, 21 de enero de 2010

Entrevista a Nazaret

¿Se podía haber previsto esta tragedia o al menos haber paliado sus efectos?

“Se podría haber paliado...Dicen que hace dos años un americano dijo en Santo Domingo que esto ocurriría...pero lo que sabemos es que estamos sobre unas plataformas tectónicas y estas se mueven...no sabemos cuándo.”


“Lo que si se podría haber previsto es algo de emergencia en caso de ciclón o desastres, pero ha sido de tal magnitud que nadie esperaba esto.”

¿Cuál es la principal preocupación en estos momentos?

“La principal preocupación es la salud de los heridos de los hospitalizados, de acoger a los miles que salen sin nada de Puerto Príncipe habiéndolo perdido todo. Y que llegue la ayuda internacional para enterrar a los muertos y organizar el país.”

¿Cuál va a ser el impacto psicológico en la población?

“El impacto es muy fuerte, se ha perdido la capital, su orgullo, lo mejor que tenían y donde todo estaba centralizado.”

¿Cómo va a ser la reconstrucción?

“La reconstrucción va a durar años, parece que los EEUU se encargan del aeropuerto, pero sicológicamente la gente está hundida. Puerto Príncipe era la CAPITAL, nadie habla de Jakmel de Leogan que han sido destruidas en un 80%.”

¿Qué esperan de la comunidad internacional?

“Creo que la ayuda internacional ha de ser ayuda pero han de ser los haitianos los que han de tomar las riendas de su pueblo.”

martes, 19 de enero de 2010

Noticias de Haití

Las últimas noticias que tenemos de Nazareth son que desde Jean Rabel están organizando la vuelta de muchas personas de pueblo que vivían en Puerto Príncipe: estudiantes y gente trabajadora que se han quedado con lo puesto, que han perdido a miembros de su familia y no tienen cómo volver  a casa.
Han organizado un comité para ver  qué hacen con estos jóvenes que se encuentran en una situación de caos interno, sin ninguna actividad y abocados a vagar por las calles.
 De Puerto Príncipe, Isa y  Jackie están allí. Las dos son enfermeras están atendiendo a los heridos y saliendo al paso de las primeras necesidades como pueden.

domingo, 17 de enero de 2010

Desde Haití nos cuenta Nazareth, rjm


16 de enero de 2010, Nazareth
“Aquí seguimos, van llegando los que han sobrevivido en PuertoPríncipe. Ayer llegaron los padres monfortianos (una congregación haitiana de sacerdotes que colabora con la misión de Jesús-María), están muy afectados han perdido a sus 10 seminaristas. La gente joven especialmente en lasfacultades, colegios, seminarios han sido atrapados por clases enteras,los que salieron a hacer pipi, al volver se encontraron sinclase.. ".literal".... Todo ocurrió en 1/2 minuto... es para pensar, y todoal mismo tiempo.”
15 de enero de 2010, Nazareth
“Puerto Principe ha quedado totalmente destruida, los hospitales llenos de enfermosgraves y, cada día es de una intensidad enorme. Desde el terremoto,con sus consabidas réplicas más de 40.... y las noticias de gente atrapaday grupos enteros de alumnos, universitarios, seminaristas... unos estabanen el coche esperando el hermano chófer, para llevarlos a su casa, y enese momento se desploma el aparcamiento y allí quedaron para laeternidad, 10 muchachos jóvenes a los que varios conocíamos bien, estabanen su tercer año de teología. Casas que parecían sólidas han caído comonaipes... y claro los supermercados saqueados y luego la picaresca de losladrones... hacen correr rumores de que viene un agua fuerte de un lado,corran... y al dejar las casas... los robos. Esta mañana a las 3:30 de lamadrugada nos llaman... que se va a repetir el terremoto, vayan a la calle.Allí estaba todo el pueblo, nosotras nos volvimos a la cama un rato. Mucha gente se ha ido a Santo Domingo o a los EEUU. El únicoaeropuerto está con los angares deshechos, los aviones no puedenaterrizar, todo es vía carretera o mar. Ahora me voy con Rose a consolar aTerry la cocinera y a la mamá de Gardyn la postulante, que las dos hanperdido a su hijo mayor, estaban en clases y se hundió. Estamos comprandoalimentos para dar a los peores casos... no hay, todo se ha cerrado enPuerto Príncipe. El lunes nos reunimos con el alcalde para ver qué seorganiza entre todos para ayudar al pueblo que ha perdido tantos hijos. Los colegios están cerrados hasta Dios sabe cuando... Un abrazo”
14 de enero de 2010, Nazareth
"Estamos viendo cómo ayudar y dónde. Los cadáveres van llegando y el entierro es importante en esta cultura, los padres Monfortianos han tenido muchas muertes, el maestro de Novicios y parece que 8 seminaristas de ellos, están sepultados.
Pensamos en ayudar a los entierros y hacer bolsas de comidas, o lotes que ayuden a los que lo han perdido todo pero para esto necesitamos trabajar con gente del lugar, que los conocen.
Les he dicho a las que me dicen que van a venir (los voluntarios que de forma incondicional se han ofrecido para irse ya a Haití a echar una mano) que está todo cerrado, fronteras aeropuertos y reciben sólo a gente especializada. Es mejor esperar que pase el momento fuerte de dos semanas o más. Puerto Príncipe está destruido totalmente."
13 de enero de 2010, Nazareth
“… estamos bien pero ha sido terrible el movimiento… yo creí morir, me fui a la puerta y le decía a los otros que hicieran lo mismo... se cayeron algunas cosas… me pareció eterno. No podemos llamar por teléfono todo incomunicado... No sabemos cómo están en Puerto Príncipe, está toda comunicación cortada.Ha sido terrible el terremoto… estamos sanas aunque yo tiemblo por dentro todavía.Un beso Nazareth”

viernes, 15 de enero de 2010

Relatos de Nazaret

"Estamos viendo cómo ayudar y dónde. Los cadaveres van llegando y el entierro es importante en esta cultura, los padres Monfortianos han tenido muchas muertes, el maestro de Novivios y parece que 8 seminaristas de ellos, estan sepultados.
Pensamos en ayudar a los entierros y hacer bolsas de comidas, o lotes que ayuden a los que lo han perdido todo pero para esto necesitamos trabajar con gente del lugar, que los conocen.
Les he dicho a las que me dicen que van a venir que esta todo cerrado, fronteras aeropuertos y reciben solo a gente especializada. Es mejor esperar que pase el momento fuerte de dos semanas o mas. Puerto Principe esta destruido totalmente."
Un abrazo nazareth

miércoles, 13 de enero de 2010

Religiosas de Puerto Príncipe

Queridos amigos, nos acaban de comunicar que la comunidad de nuestras hermanas de Puerto Príncipe están vivas aunque falta encontrar a una joven haitiana que vive con ellas.

Seguimos muy pendientes de Haití y viendo cómo podemos colaborar y ayudar.

Religiosas de Jesús-María

Noticias de Haiti

Bilbao, 13 de enero de 2010

Querida Comunidad educativa y amigos todos, queremos haceros partícipes aunque sea poco lo que sabemos, de las últimas noticias sobre Haití:

Muchas llamadas de interés nos están llegando queriendo saber algo concreto sobre la situación de allí.

Estamos conmocionadas por las noticias e imágenes del terremoto de Haití, cuyo centro ha sido en Puerto Príncipe.

¡Cuánto dolor y desastres en un país que no sale de una y ya tiene otra catástrofe encima...! ¡Cuánta pobreza y desvalimiento...!

Podemos deciros que las tres comunidades de religiosas de Jesús-María que hay en Haití: en Jean Rabel, en Gros Morne, y en Puerto Príncipe, están bien. Hasta ayer por la noche no tuvimos noticias de Puerto Príncipe, porque todo está incomunicado, fueron momentos de angustia y mucha confianza en Dios. Sabemos que las religiosas de la comunidad de Puerto Príncipe están vivas aunque algunas de ellas se encuentran heridas, y todavía no tenemos noticias de una postulante. Nazaret, una religiosa que se encuentra en Jean Rabel, ha podido ponerse en contacto con nosotros y nos decía: “… estamos bien pero ha sido terrible el movimiento… yo creí morir, me fui a la puerta y le decía a los otros que hicieran lo mismo... se cayeron algunas cosas… me pareció eterno. No podemos llamar por teléfono todo incomunicado... No sabemos cómo están en Puerto Príncipe, está toda comunicación cortada.
Ha sido terrible el terremoto… estamos sanas aunque yo tiemblo por dentro todavía.
Un beso Nazareth” ¿Cómo podemos leer esto a la luz de la fe? ¿Qué respuesta podemos dar desde nuestra situación?
Las noticias que vayamos recibiendo las publicaremos en el blog: www.todosconhaiti.blogspot.com/ Si queréis colaborar, el número de cuenta donde podéis hacerlo:
0075 0005 67 0602889170 “Donativo Haití”

Pidamos por todo ese pueblo que tanto está sufriendo...
Un abrazo, religiosas de Jesús-María